10 razones para alojarse en un albergue en el Camino de la ciudad de Santiago
La primera vez que crucé la puerta de un albergue de peregrinos fue en Roncesvalles, después de una jornada húmeda entre niebla y hayedos. Me dieron la bienvenida con un “buen camino”, me sellaron la credencial, y un hospitalero me apuntó la litera que compartía sala con otras treinta personas. Aquella noche aprendí lo esencial: en el Camino, el reposo y la convivencia valen más que el lujo. Desde ese momento, tras varios itinerarios por el Francés, el Portugués y el Primit